La Escuela Rural

Para entender la importancia de la Orientación Educativa y Vocacional en el terreno rural, es necesario hacer una aproximación a la conceptualización mediante la cual el sistema educativo mexicano dio origen a la creación necesaria de instituciones encargadas de atender el entorno rural en materia educativa. Comprender el escenario de aplicación es primordial si pretendemos brindar elementos válidos que contribuyan en la creación de políticas incluyente y de desarrollo, que permitan al individuo adquirir los conocimientos necesarios para la construcción de un proyecto de vida que le brinde además, la oportunidad de mejorar su entorno.

“La educación usada en una determinada sociedad y considerada en un momento determinado de su evolución, es un conjunto de prácticas, de maneras de hacer, de costumbres, que constituyen hechos perfectamente definidos y que tienen la misma realidad que los otros hechos sociales. No son, como se ha creído durante mucho tiempo, combinaciones más o menos arbitrarias y artificiales, que no deben su existencia sino al influjo caprichoso, de voluntades siempre contingentes. Constituyen, por el contrario, verdaderas instituciones sociales. No existe ningún hombre que pueda hacer que una sociedad tenga, en un momento dado, un sistema de educación diferente de aquel que su estructura supone.” Durkheim

Origen de las Escuelas Rurales en México.

Las normales rurales se originan con las escuelas normales regionales y las escuelas centrales agrícolas que se construyeron a principios de los años veinte. Las normales regionales debían formar maestros que en breve tiempo estuvieran capacitados para enseñar a leer y a escribir, e introducirían nuevas técnicas de agricultura. Las centrales agrícolas se formaron durante la administración de Plutarco Elías Calles como un proyecto que, con moderna maquinaria y una organización cooperativista, debía mejorar la producción del agro mexicano. A principios de los años treinta, las dos instituciones se fusionaron y recibieron el nombre de regionales campesinas. Las regionales tenían un plan de estudios de cuatro años y estaban destinadas a formar tanto a maestros rurales como a técnicos agrícolas.

Los estudiantes serían de origen campesino y la estructura cooperativa haría posible una autosuficiencia que, se esperaba, complementaría las necesidades de las comunidades aledañas(1)

Fue en Tacámbaro Michoacán donde se estableció la primera normal rural y fue también donde gobernadores como Francisco Múgica (1920-1922) y/o Lázaro Cárdenas (1928-1932), le dedicaron a la educación rural casi la mitad del presupuesto estatal(2)

El origen agrario de la Revolución mexicana exigía una reforma íntegra y las escuelas rurales serían instrumentos fundamentales dentro de este proceso. Los profesores debían ser líderes en las comunidades y sus lecciones harían posible la transformación que el nuevo Estado llevaba a cabo. De esta forma los maestros rurales servían de vínculo entre los ideales abstractos del nuevo proyecto nacional y los beneficios materiales, como el acceso a la tierra(3)

“Siendo la agricultura uno de los más grandes intereses de la vida campesina, la educación rural debe captar ese interés y volverse agrícola por naturaleza” (4)

Moisés Sáenz, subsecretario de Educación de 1924 a 1933, afirmó que los dos propósitos principales de la educación rural eran “la incorporación de la masa indígena a la familia mexicana; y la formación del espíritu rural” (5)

Cuestión que se dejaría sentir en 1957, cuando la Comisión Permanente del Consejo Nacional Consultivo del Gobierno Mexicano presentó ante la UNESCO una evaluación de la educación en México, e hizo sentir su reticencia ante las escuelas privadas que, advertía “en su mayor parte, no responden, por su orientación, a las necesidades nacionales; sus fines son comerciales” (6)

El sector rural mexicano.

En el México rural, el aislamiento y el uso del trabajo infantil como apoyo al ingreso familiar, así como la baja escolaridad de los padres, siguen siendo una realidad; cuestiones de gran relevancia ya que representan factores condicionantes que no facilitan el ingreso de los hijos a la escuela.

De acuerdo con el censo de 2010, más de una cuarta parte de los niños de 3 a 17 años (26.6%) poblaban las áreas rurales dispersos en casi 189 mil localidades. De ellos, poco más de 783 mil se ubicaron en 139 mil localidades de menos de 100 habitantes. En promedio, cada una de estas últimas tenía seis niños de dichas edades. (7)

La importancia de la educación en el entorno rural.

 “Toda persona tiene una vocación o misión específica en la vida. Toda persona debe llevar a cabo un designio concreto que exige su cumplimiento. Por ello es irremplazable, y su vida irrepetible. De este modo, la tarea de cada persona es única así como la oportunidad específica de realizarla”. El hombre en busca de sentido. Frankl (1996)

La educación en la escuela rural se identifica con dos objetivos: por un lado, está la escuela como forma de vivir en y para el campo y por otra parte, existe la vertiente que da preferencia al desarrollo del niño. En el primer caso es notoria la preocupación de dar a los jóvenes el sentimiento de pertenencia a su región, de tener sus propias raíces, aunque garantizándoles los aprendizajes necesarios en todo el ámbito social; mientras que el segundo objetivo se centra en la necesidad de enseñar a los niños a colaborar con los demás, de impregnarles del sentimiento de pertenecer a un mundo más amplio, lo que no impediría recurrir a métodos que se apoyen en el medio rural concreto; tal es el caso de la aplicación de las teorías de John Dewey y la Escuela Nueva ya que el panorama de la época mexicana presentaba la oportunidad perfecta para llevarse a cabo.

Hablar de educación rural es hablar de tradición, transmisión generacional, costumbres, necesidad y pertinencia. Pero también es hablar de la poca cobertura educativa que tienen los sectores rurales, es por ésta razón que el concepto de calidad en educación rural además de ser forjado por la misma comunidad, se construye en las prácticas pedagógicas al interior de las instituciones y parte de las necesidades de la población a la cual va dirigida.

Álvarez et Ali (1992: 19) nos sitúa en una aproximación al concepto y objetivo de la orientación, que vale la pena tener presente: “Se considera la orientación vocacional como una necesidad esencialmente humana, de contenido educativo, a través de la cual se decide un proyecto de vida formativo o profesional, realizado por medio de una secuencia de opciones o elecciones que se van planteando ante la necesidad de interpretar las cuestiones fundamentales de la vida, y todo ello enmarcado en los contextos familiar y ambiental”. No es posible entender o imaginar la educación institucionalizada en el medio rural al margen de las condiciones de una civilización campesina que la ha albergado y asociado a las incertidumbres de su propio destino, abocándola a compartir una trayectoria de transformaciones demográficas, socioeconómicas y culturales que anticipan un porvenir incierto para el desarrollo, no sólo de la educación, sino de la propia realidad rural.

Unaescuela a la que históricamente se ha considerado bastante indiferente a sus circunstancias próximas, débil en los compromisos que adquiere como institución comunitaria (en muchos casos es el único y último servicio público que se mantiene en una determinada localidad), desahuciada en sus infraestructuras y recursos materiales, desestimada en sus posibilidades como espacio cultural, marginal en los dominios de las administraciones que dirimen las políticas educativas, disfuncional y/o  limitada en sus logros: en suma, la parienta pobre (Ortega, 1995) de un sistema educativo que se formaliza al compás de la industrialización y del progreso urbano, a cuyos requerimientos se subordinan las medidas con las que se procura impulsar la modernización de los establecimientos escolares en los últimos siglos.

Decididamente, la escuela no nació para el mundo rural, sino en las ciudades, y por una necesidad de las ciudades (Ortega, 1994: 212)

Hoy, cuando la globalización y la interdependencia son un exponente de la actualidad, la escuela ubicada en el medio rural también comienza a hablar de su incorporación a la sociedad red (Castells, 1998), de la utilización intensiva de nuevas tecnologías para facilitar su salida exterior, de programas educativos configurados a modo de aldeas digitales orientadas a promover la integración de la escuela pública del medio rural en los modernos sistemas de la comunicación y la informática; con todo y el cuestionamiento de los escasos logros alcanzados por la escolarización rural, unido a la ineludible acomodación de las instituciones educativas de las zonas rurales a los procesos de cambio social, la escuela debe observarse desde la perspectiva de una reestructuración de la educación en el medio rural, con el objetivo de movilizar recursos y generar nuevas expectativas para que la escuela pueda y deba …Constituirse en un factor de progreso del medio rural, promoviendo su evolución hacia un modelo cultural y social distinto capaz de conciliar pasado y futuro, conservación y mutación, naturaleza y modernidad (Francisco López Rupérez,1998)

La política rural debe ir acompañada de un enfoque integrado global en el que estén incluidas la agricultura, la planificación territorial, el aprovechamiento de los recursos con perspectivas de pluri-actividad y la protección del medio ambiente; de uno u otro modo parece que se mantienen latentes las orientaciones de lo que se conoce como desarrollo integrado, que aproximen las condiciones de la ruralidad (y de quienes la habitan) al logro de una vida digna, sustentable y justa en términos de bienestar material y social.

El desarrollo rural no puede ser concebido sin una educación pertinente pues esta es la clave que impulsa al cambio y al progreso técnico y posibilita las oportunidades laborales.

Bibliografía:

(1) Alicia Civera Cerecedo.“La legitimación de las escuelas normales Rurales”, Colección Documentos de Investigación, núm. 86, Colegio Mexiquense, 2004, p. 6.

(2) David Raby, “Los principios de la educación rural en México: El caso de Michoacán, 1915-1929” en Sobretiro de Historia Mexicana, vol. xxii, núm.

(3) Juan Luis Campos, “La nación de los maestros” en De las aulas a las calles. México: Información Obrera/Equipo Pueblo México, 1990, p. 71

(4) Rafael Ramírez, “Propósitos fundamentales que la educación rural mexicana debe perseguir” en La casa del pueblo y el maestro rural, Engracia Loyo Braco, coordinadora. México: Secretaría de Educación Pública, 1985, p. 34. Énfasis en original.

(5) Moisés Sáenz, “Algunos aspectos de la educación en México” en La casa del pueblo y el maestro rural, Engracia Loyo Braco, coordinadora. México: Secretaría de Educación Pública, 1985, p. 25.

(6) El Colegio de México, 1973, pp. 559 y 577-578. UNESCO-Morín; Los 7 saberes para la educación del futuro. 

(7) INEE Panorama Educativo de México 2013 Indicadores del Sistema Educativo Nacional Educación Básica y Media Superior. Primera edición, 2014. Tomado de: http://publicaciones.inee.edu.mx/buscadorPub/P1/B/112/P1B112.pdf

FRANKL, Viktor E. (1996). El hombre en busca de sentido. Barcelona. Editorial Herder.

John Dewey, “Conferencia sobre la filosofía de la educación”, ah-sep; Ref. (053) 201.1, Exp. 468. Primera Conferencia, p. 2.

Dewey, “México 1926”, 121-22, Progressive Education 9 (Feb. 1932), 95-98. Citado en Lewis, Ambivalent Revolution, 37. 15 Ramírez, La escuela rural mexicana, p. 65.

Stephen Lewis, Ambivalent Revolution: Forging State and Nation in Chiapas, 1910-1945. Albuquerque: University of New México Press, 2005, pp. 82-83.

CARIDE, J.A. (1983): Ruralidad, educación institucional y desarrollo social enGalicia. Universidad de Santiago de Compostela, Santiago de Compostela (Tesis Doctoral).

Ortega, Miguel Ángel. ¿Escuela rural o escuela en lo rural? Algunas anotaciones sobre una frase hecha. Tomado de: http://www.mecd.gob.es/dctm/revista-de-educacion/articulosre303/re3030900491.pdf?documentId=0901e72b81271033